Semana Santa Misionera: El Beni, Bolivia.


La semana Santa se comenzó a preparar desde el 22 de marzo, donde se empezaron a preparar las cosas para el viaje de las dos embarcaciones. Por un lado el "Siloé", de las Hijas de la Caridad, y por el otro la pequeña embarcación de los misioneros vicentinos que partió tres días después que el otro barco. La movida previa tuvo que ver con compras de los alimentos y elementos que se debía llevar a la escuela de Kateri, que se encuentra a orillas del río "Typnis", donde nos alojaríamos.

Con el Padre Andreas, partimos el 26 de marzo a las seis de la mañana en el bote; llegando cerca de las cinco de la tarde a la Escuela agro-técnica de Kateri, donde pernoctamos. Allí los jóvenes de las distintas comunidades indígenas pueden obtener su título de secundario de bachiller y técnico agropecuario. Esa misma noche dividimos el combustible en los dos botes que utilizaríamos en la misión.

El día 27 de marzo, hacia las ocho de la mañana, salí acompañado de la hermana Fanny, Hija de la Caridad; como de un matrimonio de la comunidad de San Bernardo. Llegamos a nuestro destino, la comunidad de "Tres de Mayo". Siempre por vía fluvial, cerca de las ocho de la noche; aunque haciendo algunas paradas en el camino, para dejar una carta de invitación, en las comunidades que quedaban de paso, para la semana santa.

Si bien las comunidades, por falta de señal, no pudieron recibir nuestro mensaje de texto; nos recibieron muy contentos y animados con su alojamiento en el colegio, donde las paredes no llegaban al techo. Allí armamos las carpas, y descansamos. Por la mañana celebramos el domingo de ramos, y por la tarde hicimos oración. El 30 a la mañana partimos a la comunidad de San Lorenzo, luego de un pequeño percance en el motor de la lancha.

Como equipo misionero hemos visitado treinta comunidades, un día en cada comunidad donde también pernoctábamos; aunque en otras por el tiempo solo podíamos celebrar la misa y seguir. Ellos nos invitaban el almuerzo, y también les compartíamos alimentos no perecederos.

En el jueves santo, en una comunidad, vivimos un verdadera Cena del Señor. Allí se armó una mesa con doce donde cenamos arroz, plátano, gallina y chicha. Finalizada la cena, celebramos la Eucaristía y luego un encuentro con toda la comunidad.

En otra de las comunidades - la comunidad "San Vicente de Paúl" - se celebró el Viernes Santo; incluso cuando llegamos ya estaban celebrando y haciendo oración. Vale aclarar que todas las celebraciones son muy sencillas por varias razones: por ejemplo mucha gente es analfabeta, y cuesta mucho encontrar lectores o monitores, por lo que en la vigilia pascual no se hacen todas las lecturas; o en muchos lugares no hay capilla y ni siquiera cruz. Allí mismo, nos hicieron para la celebración una cruz con maderas de una planta del lugar. Esa noche descansamos en esa comunidad.

Nos dispusimos el sábado dirigirnos hacia la comunidad de "Santa Lucía", donde apenas llegamos nos pidieron la bendición del agua y el fuego. Si bien era muy temprano por la mañana, es una tradición del lugar: se cocina por última vez el jueves santo a la mañana, y el sábado con la bendición del fuego nuevo, se vuelve a cocinar y a recibir la protección de su calidez. Con ello ya se prepara la comida pascual. En ese lugar se celebró la vigilia pascual, compartiendo con gran sencillez y emotividad.

En la comunidad de Santa María, celebramos el Domingo de Resurrección. Luego visitamos cuatro comunidades más ese día; a su vez, entre lunes y martes, visitamos dos comunidades más en lo profundo. Por momento el cauce del arroyo era muy angosto, así que por momentos había que empujar en el barro.

Hoy, ocho de abril, estamos regresando; para visitar dos comunidades más. En mayo regresaremos para celebrar las fiestas patronales de cuatro comunidades más.


P. Fernando Sánchez, CM

Misión Internación de Bolivia.



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