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Vicentinas 2026: una semana que nos volvió a unir

7 oct
4 min de lectura

Las Vicentinas en el nivel secundario, como todos los años, se viven con una pasión especial. Una costumbre de hace tantos años se renueva año tras año. Esta vez, los sextos eligieron como tópico el Mundial 2026, donde Sociales tenía Argentina y Naturales Brasil.


En agosto se hizo el sorteo y, desde ese momento, el colegio se convirtió en un caos hermoso. Los chicos de primero a sexto empezaron a pintar remeras, decorar salones y preparar cada una de sus temáticas. Se pedían cartones y cartulinas, se cortaba, se pintaba, se hablaba, se discutía, se reía y, sobre todo, se empezaba a trabajar juntos.


En septiembre, apenas el Ciclo Superior volvió del campamento, comenzaron los partidos de Pre Vicentinas y el clima empezó a sentirse cada vez más. Los directivos, Solange y Monchi, junto con profesores y preceptores, se sumaron a esta propuesta para comenzar con todos los deportes. Los chicos de sexto arbitraban y competían, pero también fomentaban algo que va mucho más allá de ganar un partido: la competencia sana, el deporte, la unión, el diálogo y, principalmente, el sentido de pertenencia al colegio.


Porque si hay algo que caracteriza al Sanvi es justamente eso: el amor que tienen todos los que formamos parte de la comunidad hacia el colegio. Es impresionante cómo, incluso estando a pocos meses de terminar la secundaria, muchos no quieren irse. Y quizás sea porque las Vicentinas son una de las tantas cosas que hacen que uno sienta que este colegio también es suyo.


Con el paso de los días, el clima se intensificaba. Entraban y salían chicos constantemente, se escuchaban silbatos por los pasillos y el calor empezaba a llegar con la primavera. Pero hay una señal que marca que ya no hay vuelta atrás: cuando se cuelgan las telas en el frente del colegio, sabemos que oficialmente arrancó todo. Los colores rojo y azul, tan característicos del colegio, aparecen por todos lados.


Las chicas ensayan sus esquemas individuales y los nervios empiezan a estar a flor de piel. Todo lo preparado durante meses está a punto de mostrarse.


Finalmente llega el miércoles. La Vigilia, el fogón y las canciones vicentinas dan inicio a las VICENTINAS, con todas las letras.


Y llega para muchos uno de los días más esperados y más lindos: el día en que las familias se acercan al colegio y nos encontramos desde temprano. A las 8, sexto hace su entrada triunfal. Se bailan los esquemas, se realizan las vueltas olímpicas y cada curso muestra todo lo que preparó.


Sociales, representando a Argentina, llegó incluso con un caballo. Y es en momentos como ese cuando uno entiende que las Vicentinas son difíciles de explicar para alguien que nunca las vivió. Hay una emoción que aparece en el momento de ver a todo el colegio reunido, cada curso con su identidad, sus colores y sus ganas de participar.


Después llegan las finales, y el viernes continúa la competencia con las culturales, las recreativas y el buffet del taller. Hay nervios, cansancio, festejos y también muchas ganas de seguir participando.


Pero, sin duda, lo mejor no está solamente en la competencia. Está en los valores vicentinos y en la unión. No se trata únicamente de compartir con los compañeros del propio curso. Es todo el colegio comprometido, participando, alentando y formando parte de algo que nos pertenece a todos.


Finalmente, el sábado llegan las últimas actividades y la colecta solidaria. Se juntaron más de 2.000 alimentos no perecederos, destinados al viaje solidario a Santiago del Estero que se realizará en octubre. También se hicieron los stands y, después de tantos días de preparación, llegó el momento del cierre.


Con muchos nervios, llegó el momento de conocer los resultados.


Después de muchos años, 1.º A, uno de los favoritos de los chicos más grandes, consiguió el tercer puesto representando a Noruega. La alegría fue enorme.


El segundo puesto quedó para uno de los cursos más fuertes en todos los aspectos: 4.º Sociales, representando a Alemania.


Y finalmente, como cierre de sus últimos años en el colegio, 6.º Sociales, con Argentina, se consagró campeón.


Antes de emprender su viaje de Bariloche, los chicos de sexto se despidieron de sus últimas Vicentinas levantando la copa.


Pero quizás, después de todo lo vivido, el resultado sea solamente una parte de la historia.


Porque las Vicentinas no terminan cuando se anuncia un campeón. Quedan en las remeras pintadas, en las canciones, en los partidos, en los nervios antes de salir, en los profesores que se quedaron un ratito más para ayudar y ser parte, en los chicos que se quedaron alentando, en las familias que fueron a compartir el día y en cada uno de los momentos que hicieron que durante una semana todo el colegio se sintiera parte de lo mismo.


Y quizás por eso, cuando terminan las Vicentinas, queda esa sensación extraña de que falta algo.


Porque durante esos días, el Sanvi no fue solamente un colegio.


Fue nuestro colegio.





 
 
 

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