Mes Vicentino en la comunidad del Santuario de la Medalla Milagrosa

Dando inicio al Mes Vicentino, el día 6 de septiembre con gran alegría y espíritu de Fe, se realizó una procesión por las calles del barrio con la imagen de San Vicente de Paúl; desde la plazoleta ubicada en las calles Puan y Castañares, hasta la Parroquia Santuario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa de Parque Chacabuco, donde se celebró la Santa Eucaristía. Como comunidad misionera caminamos juntos, orando el Santo Rosario, entonando cantos; llevando el anuncio del Evangelio, y dando testimonio de nuestra devoción y alegría cristiana.
Dentro del marco del mes vicentino, el pasado sábado 12 de septiembre también se vivió una experiencia profundamente fraterna en el primer encuentro de formación vicentina; organizado y animado por egresados y alumnos de la Escuela Berceau, acompañados por el P. Carlos Javier González, CM. En esta jornada participaron miembros de las diferentes asociaciones y grupos de la comunidad parroquial.
Se comenzó orando y poniendo el encuentro en manos de Dios, y de San Vicente de Paúl. Seguidamente, la comunidad se animó a ser como niños, “Les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt 18,3). Con sencillez y corazón abierto, y a través de un juego, se reconstruyó la vida de San Vicente para redescubrir su historia, recordando su entrega a los más pobres con su amor concreto y servicial.
Como momento central se visualizó el corto “Confido”, que invitó a detenerse, a mirarse y a renovar la confianza en Dios y en los demás. Luego se trabajó en grupos, donde cada uno pudo poner en palabras lo que les dejó este corto; qué los movió, en qué los interpeló y cómo se puede vivir hoy el carisma vicentino.
Cerrando la tarde se renovó el compromiso con Jesucristo y con el carisma, a la luz de la Palabra de Dios: “Porque tuve hambre y me dieron de comer; tuve sed y me dieron de beber... Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.” (Mt 25, 35-40).
Se continuará haciendo camino juntos, como familia, para seguir descubriendo a Cristo en el hermano, especialmente en el que más necesita. Que este encuentro sea el impulso a hacer del Evangelio un estilo de Vida sirviendo con alegría, humildad y caridad.
Agradecemos a Angelina Bivolarski (Angie), por compartirnos su testimonio.




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